CON SABOR ITALIANOEduardo Brethauer
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En el Concours Mondial de Bruxelles Palermo 2010, Chile salió quinto en medallas, pero estuvo insuperable en relación al número de muestras enviadas. Los aires isleños le hicieron bien al vino chileno. Nuestro país se afianza como uno de los más fuertes competidores en los segmentos más altos de calidad.
¿Saben cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno? En el cielo, los policías son ingleses; los mecánicos, alemanes; los cocineros, franceses; los amantes, italianos; y todo está organizado por los suizos. En el infierno, en cambio, los policías son alemanes; los cocineros, ingleses; los mecánicos, franceses; los amantes, suizos; y todo está organizado por los italianos.
Este chiste, contado por mi amigo alemán Thomas Brandl, no sólo refleja la idiosincrasia de las distintas nacionalidades europeas, sino además entrega algunas luces de lo que fue esta nueva versión del Concours Mondial de Bruxelles en Palermo.
La región de Sicilia, y específicamente la ciudad de Palermo, fueron sede de este concurso de vinos que crece año a año para convertirse en uno de los principales referentes y guías para los consumidores más incautos, quienes arriesgan sus billeteras ante la dantesca oferta vitivinícola que colma las estanterías del mundo.
Este año se rompió un nuevo record. Llegaron nada menos que 6.964 muestras (340 espirituosos) de 49 países productores, convirtiendo a este concurso en el más grande del mundo. Pero no fue fácil. Hasta última hora la realización del certamen estuvo en suspenso por las cenizas del impronunciable volcán islandés que nublaron los vuelos de los catadores. Fue una verdadera osadía llegar a la isla italiana.
Para poder aterrizar en Palermo, por ejemplo, debí viajar con lo puesto y hacer escala en Ciudad de Panamá, Caracas y Roma. La policía bolivariana manoseó cuatro veces mis pocas pilchas en busca de no sé qué sustancia prohibida. No entendían que alguien era capaz, sin acciones coercitivas, de recorrer el mundo para catar 150 vinos en sólo 3 mañanas.
Palermo es una ciudad de dantescos contrastes. En sus estrechas y sucias calles (me recordó mi sublime puerto de Valparaíso), coexisten todos los estilos arquitectónicos. Construcciones que datan de hace más de 500 años, que esconden un sinnúmero de secretos (y que seguirán siendo secretos per secula), son la Porta Felice para entrar a una dimensión desconocida, seductora, romántica e impredecible.
Las degustaciones se llevaron en una antigua estación de ferrocarriles a pasos de nuestro hotel-centro de operaciones, donde flameaban las banderas de los distintos países. Fue el lugar perfecto para apreciar y calificar las muestras. ¿Y los resultados? Pese a la pluralidad de los jurados, donde este año primaron los paladares italianos, demuestran una gran consistencia. Los vinos ganadores reflejan, de alguna manera, las tendencias históricas, más algunas sorpresas que denotan los grandes cambios cualitativos que han emprendido algunas regiones vitivinícolas emergentes.
Francia lideró el ranking con 606 medallas (14 Gran Medalla de Oro, 191 de Oro y 401 de Plata), segundo España con 378 medallas (17 Gran Medalla de Oro, 136 de Oro y 225 de Plata); tercero Italia con 228 medallas (5 Gran Medalla de Oro, 89 de Oro y 134 de Plata); cuarto Portugal con 177 medallas (5 Gran Medalla de Oro, 65 de Oro y 107 de Plata); y quinto Chile con 156 medallas (10 Gran Medalla de Oro, 68 de Oro y 80 de Plata).
Si bien Francia se impuso largamente en el medallero, si tomamos en cuenta el número de muestras enviadas, sobresale España con sus 17 Gran Medalla de Oro (casi el doble que el año pasado) y Chile con prácticamente la mitad de sus etiquetas premiadas y el tercer lugar en cuanto a máximas preseas. Un resultado realmente espectacular si se considera que participaron 320 muestras chilenas versus 2.277 francesas.
También llama la atención las 31 medallas obtenidas por Luxemburgo, la sede de la versión 2011 del concurso. El resultado de este pequeño país, cuyos viñedos se pueden recorrer en sólo un día, fuerte en espumosos y tranquilos en base a Riesling y Pinot Blanc, augura una muy buena competencia el próximo año.
La cena de gala en el Palazzo Butera (no he conocido una ciudad con más palazzos por metro cuadrado), fue musical y con vocación pescadora. El final perfecto para un concurso que crece en prestigio y alcance. Palermo, la quinta sede internacional desde que el certamen emigró de Bélgica, nos dejó un pintoresco, a veces caótico e inolvidable sabor de boca.
Un concurso organizado por belgas, pero con todo el color y sabor siciliano.
Los mejores en su categoría
Best Sparkling: Champagne Baron-Fuenté Grand Cru Brut (France
Best White: Viu Manent Chardonnay Reserva 2009 (Chile)
Best Rosé: Casal da Coelheira Rosé 2009 (Portugal)
Best Red: Michel Torino Don David Tannat 2008 (Argentina)
Best Sweet: Lustau Solera Reserva Pedro Ximénez San Emilio (Spain)
Best Spirit: Tequila Espolón Reposado (México)
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¡Gran nota, Brett!
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